Y otra vez las lágrimas pugnan por salir de tus ojos. Pero no, eres duro, no deber llorar. Qué ridículo. Ni siquiera eres capaz de llorar cuando lo necesitas. ¿Qué pasa? ¿Crees que eso te va a hacer más débil? Pero yo sigo escribiendo, sin detenerme, sin pensar en las palabras, dejando que surjan solas, que viajen del corazón a mis manos a través de las venas. Las venas. Muchos optarían por cortárselas en esta situación. Yo no. ¿Para qué? ¿Para darle el gusto a los que me odian? ¿Para dañar a los pocos a los que les importo? Claro, eso si queda alguien a quien le importe, porque cada día me doy más cuenta de que la felicidad nunca llega estés solo o acompañado. Solo es una ilusión que va y viene ante nuestros ojos, pero ya no me engaño, no, sé que no voy a alcanzarla nunca.
Y aquí sigo, escribiendo sin detenerme, como si me fuese la vida en ello, como si por arte de magia todo el dolor fuera a desaparecer en la tinta. Je. Tinta. Esto ni siquiera es tinta, no existe, como las lágrimas que nunca derramaré porque no me atrevo.
Patético, tanto tiempo predicando tu soledad, orgulloso de ella, orgulloso de hundirte entre placeres mientras esquivabas el sufrimiento del amor y ahora te ves así, roto por pensar que era posible. Que era posible encontrar algo diferente, algo que te devolviera la ilusión, las ganas por amar a alguien, las ganas por vivir por algo. Pero no, eso es imposible, y cada día estás más seguro. Tan seguro como de que seguirás gozando, seguirás revolcándote entre placeres. Tan seguro de que volverás a ser el toro que regrese al picado para que le hiera. Tan seguro de que volverás a arrastrarte tras ella para que te patee como a un vulgar perro. Y tú lo permites. Tú. El chico duro que no puede llorar. Menuda mierda de chico duro. Puede humillarte, pero no puedes llorar. Es eso ¿No? ¿Es esa tu ridícula teoría? ¿Es ese tu absurdo orgullo?
Que los demás pisoteen tu orgullo mientras tú buscas seguir creyendo que está intacto. No sé si te lo he llamado ya, pero eres ridículo, patético y tu existencia es absurda. Vuela. Vuela por el cielo como un ave. Sé libre. Cree ser libre. Algún día llegarás a las rejas y te golpearán. Y tu caída será tal que sufrirás más en la incertidumbre del camino que con el golpe. Porque los golpes son momentáneos, la incertidumbre puede ser infinita. PERO LLORA, joder ¿POR QUÉ ERES INCAPAZ DE ABRIRTE A TI MISMO? No puedo imaginar que pasa por tu cabeza para ser capaz de abrirte a gente cuyo afilado cuchillo ya habías visto resplandecer en su mano y no ser capaz de abrirte lo suficiente para desahogarte, para vaciar un poco de dolor con esas lágrimas. JÁ. Permite que me ría de nuevo, no sé en qué estaba pensando al decirte que te vaciarías de dolor si llorarás. El llanto es una ilusión, te hace pensar que te vacías de dolor. Pero no. Solo te prepara para afrontar mejor el sufrimiento. Ah, ya, claro. Que tú eres el chico duro que está preparado para enfrentarse al dolor sin llanto previo. PUES DEMUÉSTRALO. ¿Aún no te has dado cuenta de que las palabras se las lleva el viento? ¿No te has apuñalado suficientemente veces esas palabras que creías seguras? Y lo peor es que eres tan imbécil que todavía confías en que algún día encontrarás a esa persona que no te haga daño, que te provoque una sonrisa pero sin ser con un cuchillo. Desiste. Ríndete. La felicidad está lejos de tu alcance. Del tuyo y del de todos. La felicidad es efímera. Va. Viene. Pero nunca se queda. ASÚMELO DE UNA PUTA VEZ. Asume que nunca podrás ser feliz junto a alguien, asume que tu existencia está basada en el sufrimiento y en la pasajera ausencia de éste.
Y sigues sin llorar ¿Cuántas verdades voy a tener que decirte para que lo hagas? ¿Cuántas veces he de abrirte los ojos con tenazas? ¿Cuántos puñetazos he de darte en el pecho para que tu corazón sienta?
Eres ridículo. Eres un ente. No, un ente no, un ente es inteligente. Eres un ser, un ser que cree en la bondad humana, en el amor, en la esperanza y en la felicidad. La bondad humana no existe, es una leyenda, una leyenda escrita con una pluma que tampoco existió nunca. Es eso que siempre está flotando en las cabezas pero que nunca toma tierra. El amor. Eso sabes que existe. Lo has sufrido. Sí, lo has sufrido, no lo has disfrutado. ¿Qué dices? ¿Que si lo has disfrutado? Cierto, a veces te observé mientras reías, mientras gozabas, mientras tus ojos brillaban generando una sonrisa en tu boca. Pero apenas lo recuerdo. No. Apenas lo recuerdo, me lo empañan todas esas lágrimas que antes te atrevías a sacar, todos esos lamentos, esos gritos, esos puñetazos a las paredes, esas patadas a las puertas, esa ira que buscaba cualquier medio para salir. Sí. Aquellos eran los verdaderos frutos del amor. Pero bueno, eres libre, o eso quieres creer, así que sigue pensando que el amor es un camino hacia la felicidad. No desistas. Sé que te gusta el dolor y dolor es lo que vas a tener. ¿Y qué decir de la esperanza? El alimento de los necios, el escudo de los cobardes que no se atreven a enfrentarse a la realidad. La esperanza solo sirve para generar dolor. Tener esperanza solo te ayuda a crear sueños que los demás aplastarán, pisotearán y destrozarán hasta convertir en una amalgama sanguinolenta. Ni la bondad, ni el amor, ni la esperanza te llevarán a la felicidad. Porque ya te he dicho que la felicidad no existe. Sé que tratas de no escucharme, pero es imposible. Soy tú. Soy la parte de ti que tratas de ocultar y acallar. La parte de ti de la que muchas veces te avergüenzas y a la que otras muchas odias. Y por eso me voy. Me voy dejándote en esa esquina. Escondiéndote de la realidad. Viviendo en una mentira en la que tú eres duro, eres fuerte, no lloras, no sufres, puedes amar, tienes esperanza, eres bueno y puedes ser feliz. Sueña, sueña para que los demás rompan aquello que sueñes.
Y sí, sigue mirándola a ella. Sigue pensando que algún día podrás ser tú el que sonría de esa manera. Pero debes saber que mientras yo siga aquí recordándote la realidad del mundo no serás capaz. Soy tu razón. Soy aquello que pone tus pies en la tierra. Soy la dura y pesada verdad. Solo tienes que eliminarme y podrás seguir luchando con todas tus fuerzas por aquello que sueñas. Pero ¿Podrás matarme?
miércoles, 27 de noviembre de 2013
Sin tiempo para pensar
lunes, 25 de noviembre de 2013
¿Y a quién le importa?
Que
me llamo Dani. Que no me llamo Dani. Que tengo 19 años. Que aparento
más. Que aparento menos. Que soy heavy. Que soy punki. Que soy skin.
Que soy cani. Que soy un posser. Que soy hipster. Que soy muy alto.
Que estoy muy delgado. Que estoy gordito. Que soy idiota. Que soy
tonto. Que soy gilipollas. Que tengo retraso. Que soy muy listo. Que
soy muy culto. Que soy un cabrón. Que soy un hijo de puta. Que soy
amor. Que soy muy cariñoso. Que soy muy frío. Que soy muy distante.
Que soy un hipócrita. Que soy muy sincero. Que soy un irresponsable.
Que soy muy responsable. Que soy un intransigente. Que soy muy
respetuoso. Que soy muy tranquilo. Que soy hiperactivo. Que soy muy
callado. Que no me callo nunca. Que estoy loco. Que estoy en mis
cabales. Que soy un mujeriego. Que soy muy fiel. Que soy un
pajillero. Que soy virgen. Que soy muy guapo. Que estoy muy bueno.
Que soy muy feo. Que doy asco. Que me follarían. Que no me tocarían
ni con un palo. Que soy trabajador. Que soy un vago. Que soy cabezón.
Que soy inconstante. Que como mucho. Que no como nada. Que tengo un
problema con el alcohol. Que no bebo. Que voy borracho. Que voy
sobrio. Que voy fumado. Que no fumo. Que me drogo. Que soy sano. Que
soy un cachondo. Que soy un aburrido. Que soy muy arisco. Que soy muy
amable. Que soy un maleducado. Que tengo mucha educación. Que me
aman. Que me quieren. Que me odian. Que me quieren ver muerto. Que me
pegan. Que he pegado. Que soy pacífico. Que soy culpable. Que soy
inocente. Que he robado. Que me han robado. Que lo he roto. Que lo he
arreglado. Que soy nazi. Que soy un rojo. Que soy facha. Que soy
anarquista. Que nací de rebote. Que me fueron buscando. Que leo
mucho. Que no leo nada. Que dibujo muy bien. Que no sé dibujar. Que
soy un gran escritor. Que lo que escribo sirve para limpiarse el
culo. Que estoy. Que no estoy. Que me he ido. Que nunca estuve. Que
soy. Que no soy. Que existo. Que no existo. Que estoy vivo. Que estoy
muerto.
jueves, 21 de noviembre de 2013
Resignación
-¿Por qué bailas?-¿Por qué no voy a bailar si ya estoy muerta?
-¿Por qué no descansas?
-No pude descansar en vida porque no me dejaron hacer lo que quería y ahora que puedo hacer lo que quiera no me apetece descansar.
Me resigno a cansarme eternamente.
martes, 19 de noviembre de 2013
Persiguiendo al destino
Mi vida siempre pareció una rosa
que por fuera parecía bella,
las espinas por dentro acosan
como la sombra aquella.
Era tan sútil como hermosa
mientras me hacía carantoñas,
yo me sentía como carroña
y mi cabeza volaba ociosa.
Yo la llamaba cuchufleta,
ella cosía mis calcetines
con los que andé toda mi vida
intentando alcanzar la meta.
Empecé portando antorchas,
en mi mano también velas,
lámparas en carabelas,
en fragatas bombillas derrochan.
Muchas veces masoquista
disfrutando vulnerable
del dolor, siendo un artista
con una mente inestable.
Disfrutando plenamente
de mi cuerpo ensangrentado
por las espinas que se sienten
haciéndome quedar extasiado.
Ante la dura realidad
me paralizo cual conejo
sorprendido por unas luces
que le alrman con su claridad.
Estabamos como cabras,
nos decían “no cabéis”
y aunque las puertas no abrían
nosotros despreciábamos la ley.
Solo mi mente fue creadora
de toda mi indiosincracia
y también fue destructora
de, en mi ser, la democracia.
Hizo mi alma imperecedra,
mi rostro afiligranado,
mi cuerpo dejó deformado,
mi cabeza cual regadera.
Intentó repercutir
en mi naturaleza de mamífero
haciéndome sentir
que no hacía nada fructífero.
Con un sencillo ademán
derruía todo lo que yo he creado
como si fuese un gran chamán
y yo un triste desempleado.
Pero ahora que soy fuerte
y ya no estoy cansado
cada vez que voy a verte
es porque soy pluriempleado.
Me hizo ser un energúmeno,
el rencor era mi reliquia,
cada palabra era un gran número
que ella con placer veía.
Pero ahora que la expulsé
es de mi océano el piélago,
de su manipulación me cansé
y me aparté de su látigo.
Con la frialdad de un ofidio
parecía remendar.
Yo creía que hacía su oficio
pero me hacía sangrar.
Dejó mi corazón anegado
de lágrimas escarlata
y a mi ser anonadado
al convencerle de que metía la pata.
Y me hace llorar sangre
con su lavia de mujer
provocándome calambres
al llegar cada amanecer.
Me trata de robar la luz
y lo veo todo negro,
me sepulta bajo un alud.
Si sobrevivo ya no me alegro.
Hizo de mi vida una película
en la que caía al suelo
de manera tan ridicula
que sollozando aún me duelo.
Por la mente no fuí estrella,
quizá fue por tanto porro,
y aunque me llamaron zorro
nunca dependió de ella.
Puede que yo sea un ceporro
al que usa cuando antoja
soplándome como una hoja,
si se empeña yo me corro.
Y me mueve con la brisa
mientras lloro desolado
puedo ver ya su sonrisa,
disfruta de lo que ha creado.
Cenutrio me llamaban
cuando me evadía en el desayuno
contemplando las campurrianas
mientras no me sentía uno.
Inútil cual altramuz
al que pelan y luego tiran,
y tragaba como un batracio
cada una de sus mentiras.
Todo me quedó diáfano
ante mis ojos sangrantes.
Yo frío como carámbano,
lo soy ahora y lo fuí antes.
Capaz de dejarme plegado
con su flamígero aliento,
con un simple parpadeo
torrente de ira yo siento.
Comenzó mi hundimiento
con movimiento sibilino
rompiendo cada pensamiento,
retorciendo mis intestinos.
Se trata de un acuerdo tácito
entre mi violáceo cerebro
y mi corazón anárquico
en el que nada celebro.
Y aunque yo me sienta invicto
ante toda vanidad
sé que la dura realidad
tiene planes muy distintos.
Supérflua es mi opinión
y se va como el carmín
en inquietante silencio,
que es de la Parca canción,
mientras voy pintando un lienzo
de una jaula y un arlequín.
Ahora mi alma es de cristal
y mi aliento color púrpura
que poco a poco me tortura
y mi existencia hace mortal.
Una luciérnaga me guía
y me acerca hacia el amor,
yo me muevo por el odio
como un animal feroz.
La sangre busca mi boca,
el humo mis fosas nasales,
el fuego que a mi me toca
como el agua me deshace.
A mi vista solo hay nubes
que descargan una lluvia fría
que es tan vuestra como mía
cuando nuestro cielo cubre.
Caigo cuando llega el otoño,
en la primavera no levanto
y trato de caer de canto
sobre el nido de su coño.
Busco mi imaginación
en las hojas de un madroño
pero cuando se hizo el moño
me hundí en la decepción.
La tinta es mi catálisis
y hacer sangrar mis puños,
mis rasgos en palabra acuño
pero trato de frenar la epístaxis.
No hago caso al apaciguamiento
que trata de frenar mi locura.
Carcajadas en el apareamiento
de mi ser con la cordura.
Acabé cayendo en su juego
hipnotizado por su perfume:
quiere que de mí mismo fume
para que me prenda fuego.
Busca hacer conmigo sopa
con el caos aderezada,
beber mi sangre en una copa
que con mis huesos fue forjada.
No habrá orquídeas en mi tumba,
en mi tumba habrá manzanas.
Quiero
una por cada cana
que mi cabeza alumbra.
Yo he volado como águila,
he gritado como un trueno,
bajo un caparazón fui bueno,
estúpido creí hacer sátira.
Mi vida pudo ser un libro
que lanzar contra la pared,
de esos a los que les gusta arder
y bajo cuya visión yo vibro.
Y es que con cada temblor
mi cuerpo se mustia cual lirio,
en mis ojos no hay colirio
que acabe con tanto ardor.
Fuí presa de una abducción
por habitantes del espacio,
de ese espacio exterior
que me hace sentir tan vacío.
Veo el mar y trae la brisa
taquipnea a mis pulmones
y tomo las decisiones
bajo consejos de risa.
Dando pasos cubro un camino
de fenómenos ortostáticos,
recorro paisajes fantásticos
aunque yo me desanimo.
Sialorrea entre mis labios,
regueros en mi barbilla,
lágrimas de un hombre sabio
que nunca puso pie en una capilla.
Y me aplasta la desolación
asesinando cada endorfina
cuando me percato mientras caminas
que solo soy una definición.
Y me esfuerzo cada día,
los psoas están en tensión,
luchando con fuerza y pasión
para que mi mente sea mía.
Mi entereza está sedada,
mi voluntad nada en formol,
mi astucia bebió propofol
y mi fuerza fue hipnotizada.
Pero montaré en caballo,
iré a lomos de un hipocampo,
recorreré a rastras el campo
pero si no me encuentro estallo.
Me siento un muñeco roto,
un iceberg aislado.
No me siento a mi mismo al lado,
dentro tampoco me noto.
No encuentro la luna en la noche,
no encuentro la gota en la tormenta,
no encuentro el frescor a la menta,
no encuentro en la velada el broche.
Quiero volver a ser la tempestad
que encoja de terror al bosque
y que mis manos se muevan porque
así lo quiso mi voluntad.
No quiero sentirme solo,
no lo quiero estar dentro,
no quiero en vida estar muerto,
ni ser ínfimo cual alveolo.
Mente con estupefacientes,
cuerpo con anabolizantes,
sentidos vestidos con sedantes.
Que pase el siguiente paciente.
lunes, 18 de noviembre de 2013
El día que sentí el caos.
Para
mi el amor, el odio y prácticamente cualquier sentimiento es
imposible de definir.
Tan solo habría una manera con la que poder acercarse a lo que en sí un sentimiento y se quedaría pequeña.
Tan solo habría una manera con la que poder acercarse a lo que en sí un sentimiento y se quedaría pequeña.
Porque
¿Qué es un sentimiento más que un cúmulo de palabras, momentos y
sensaciones?
No
puedes aplicar una definición constante y estática, tan solo puedes
generar una definición infinita y cambiante. Y esa definición no
sería más que un conjunto inmenso y diverso de
sensaciones,expresiones,palabras y conceptos.
Una mezcla caótica de todo lo que pasa por nuestra vida y cuya interpretación está fuertemente condicionada por esos sentimientos que tratamos de definir.
En conclusión, si yo tuviera que definir algún sentimiento con una sola palabra tengo muy claro que palabra sería esa: Caos.
martes, 12 de noviembre de 2013
Levantarse y caer
La vida es una continua caída.
No.
No es una caída de la que podamos levantarnos.
Nacemos tumbados. No caídos. Tumbados.
Poco a poco nuestra razón y nuestros sentimientos nos levantan, nos hacen personas.
Nos hacemos a nosotros mismos.
Pero el día que tropiezas, caes.
Caes y ya no te levantas.
No te vuelves a tropezar con la misma piedra. No.
Las piedras que encuentras son afiladas rocas sobre las que te precipitas, pero no te tropiezas con ellas.
Te golpeas.
Caída libre. Irónica libertad en la que no puedes detener tu caída.
Y cuando al fin llegamos abajo todo es oscuridad.
Morimos.
No. No es una muerte.
Es un descanso.
Un descanso en el que estamos tumbados, sí.
Tumbados hasta que la razón y los sentimientos nos levanten.
No.
No es una caída de la que podamos levantarnos.
Nacemos tumbados. No caídos. Tumbados.
Poco a poco nuestra razón y nuestros sentimientos nos levantan, nos hacen personas.
Nos hacemos a nosotros mismos.
Pero el día que tropiezas, caes.
No te vuelves a tropezar con la misma piedra. No.
Las piedras que encuentras son afiladas rocas sobre las que te precipitas, pero no te tropiezas con ellas.
Te golpeas.
Caída libre. Irónica libertad en la que no puedes detener tu caída.
Y cuando al fin llegamos abajo todo es oscuridad.
Morimos.
No. No es una muerte.
Es un descanso.
Un descanso en el que estamos tumbados, sí.
Tumbados hasta que la razón y los sentimientos nos levanten.
lunes, 11 de noviembre de 2013
Confesiones del asfalto
Gritos,
pitidos, monumentos,
humo, peatones que no van atentos,
ladridos, graznidos, lamentos,
coches que pasan como los momentos.
Lluvia,
niebla y sol.humo, peatones que no van atentos,
ladridos, graznidos, lamentos,
coches que pasan como los momentos.
Bebida, resaca, alcohol,
rutina rápida como un caracol,
orines, vómitos con trozos de col.
Prisas, agobios, carreras,
empujones y malas maneras,
gente que quiere ser la primera,
ni una sola dignidad entera.
Torturas, desgracias, sirenas,
sufrimiento, enfermos y condenas.
Zumbido como el de una colmena,
gente que intenta dar pena.
Cristales, cemento y acero.
Pieles, pelajes y cuero.
Vidas que están bajo cero.
Mirando por la ventana yo espero.
domingo, 10 de noviembre de 2013
Heroicos villanos
¿Qué es exactamente la maldad? ¿Hay algo realmente malo? Es más ¿Puede haber alguien completamente malvado?
La maldad, desde mi punto de vista, es un concepto inventado por las mayorías para degradar la imagen de aquellos que van en su contra, es decir, de una minoría que piensa o actúa diferente.
Porque ¿Acaso el malvado se ve a sí mismo como tal? Los que apoyen o piensen como él ¿Lo consideran malvado? ¿No sería normal que los malvados vieran a los que se creen buenos como verdaderos malvados por tener pensamientos contrarios a los propios?
Vivimos en una sociedad donde, incluso moralmente, lo que opina la mayoría (O, más bien, lo que no es rechazado por una mayoría) es lo virtuoso, lo correcto; y lo que opina una minoría es un error y es rechazado plenamente.
¿Acaso no se equivoca la mayoría? ¿No pueden haber sido masivamente "manipulados" para creer que lo que piensan es lo correcto? ¿No puede una mente privilegiada pensar lo contrario que la mayoría y, sin embargo, estar en lo cierto?
Es más, este "conflicto" se acentúa a la hora de juzgar a esos malvados. ¿Por qué se juzga a los malvados? Por eso mismo, por el simple hecho de ser malvados. Por ser considerados sus planteamientos y sus acciones como un error por la mayoría. Pero claro, la minoría contraria también tiene la capacidad de juzgar a alguien como malvado, aunque solo sea mentalmente.
Los que juzgan a los malvados se ven con la potestad de hacerlo porque se consideran virtuosos, sus teorías y sus prácticas como las correctas; se consideran buenos.
Pero, al juzgar a un malvado ¿No pasan a ser ellos los malvados para aquellos que veían al "villano" como un héroe? Al juzgar a alguien contrario a nosotros ¿No nos convertimos exactamente en lo mismo al hacernos contrarios a otro colectivo?
En conclusión; la maldad y la bondad son conceptos completamente subjetivos que ningún ser humano tiene potestad para aplicarlos genéricamente, como si estuvieran establecidos desde el nacimiento, sino que tendrían que valorarse critica y objetivamente, obviando el apoyo de una mayoría como criterio de decisión.
El texto original en: http://ask.fm/DaniDarklight/answer/104440357772
Huyendo del destino
Caerán las gotas escarlata cual pétalos de una rosa ya marchita por el paso del tiempo,que ennegrece como si la sombra de la luz que no le toca
se estuviera colando por los resquicios de su pena.
Resquicios nacidos de la ausencia de esos pétalos que fluyen hacia el suelo,
extendiéndose caoticamente en un vano intento de olvidar su nacimiento,
de olvidar quienes son
y de donde vienen.
Y las gotas siguen cayendo y van desnudando el alma.
Una rosa que se ha clavado sus propias espinas.
sábado, 9 de noviembre de 2013
Agnosticismo ambiguo
Yo
soy agnóstico. Pero un tipo de agnosticismo extraño que no he
conocido en nadie más.
Como todos sabemos, seamos ateos o creyentes, existen muchos sucesos y situaciones que no comprendemos y a los que no somos capaces de dar explicación (Los creyentes lo explican por medio de divinidades, pero hablo de métodos críticos y racionales).
También ocurren cosas que no podemos controlar y, aunque puede que comprendamos, no podemos evitar, como puede ser la muerte o algunos tipos de enfermedades.
Llegados a este punto de existencia de sucesos superiores a nuestro intelecto y nuestro potencial, hemos de asumir que hay algo superior a nosotros que no podemos conocer ni entender y que tampoco podemos controlar. A ese algo los creyentes lo llaman Dios.
Yo prefiero llamarle Muerte o Naturaleza, que son las dos únicas cosas que el ser humano no es, ni creo que sea, capaz de entender por completo y controlar.
Sin embargo, muchos diréis que eso me convierte en creyente, aunque no haya una religión establecida en torno a esa creencia.
Pero no, yo he dicho que sé de la existencia de esos fenómenos incontrolables e ininteligibles por medio de mi conocimiento y mi percepción; pero ni soy el más sabio, ni soy el más sensible, por lo que no puedo asegurar que no tengan una explicación lógica y racional.
Por lo tanto yo sé de la existencia de esos sucesos que no puedo comprender, explicar ni controlar, pero sé que es probable, e incluso así lo creo, que tienen una explicación lógica a la que el ser humano nunca va a poder llegar.
En realidad, si lo miro
desde un punto de vista exterior, ajeno y crítico, podría decir que
se trata de un tipo de creencia muy abstracta en un "algo"
que no podemos comprender, conocer ni mucho menos controlar y que,
por lo tanto, es superior a nosotros. Por lo tanto se podría pensar
a su vez que se trata de un agnosticismo apático porque, ya que
estoy seguro de que el ser humano nunca va a poder entender ese
"algo", es indiferente para la existencia humana.
Sin embargo también podría considerarlo un agnosticismo interesado, ya que ese "algo" influye directamente en la existencia humana y, por lo tanto, tiene una gran importancia para la misma.
Por esta razón no me gusta ponerle nombre a las cosas, pero si he de ponérselo, inventaría mi propio término y concepto:
Agnosticismo ambiguo.
Texto original en: http://ask.fm/DaniDarklight/answer/104509291148
viernes, 8 de noviembre de 2013
Memorias de un amor no correspondido II
División.
Sinceridad. Ignorancia.
Indecisión.
Hablar. Callar.
Incertidumbre.
Aceptación. Rechazo.
¿Qué hacer?
¿Abrir la boca? ¿Dejar que salga el corazón y hable por mi? ¿Quedarme al descubierto ante posibles puñaladas?
¿Callarme? ¿Reprimirme una vez más? ¿Engañarme a mi mismo pensando que no es amor?
Y los días pasan.
Y el corazón late.
Y tus oídos te susurran que sus labios han tocado otros que no son los tuyos.
Y tú sufres. Te das cuenta de que alguien se ha hecho más hueco en tu interior del que creías y querrías.
Y ves sonrisas. Sonrisas que no has provocado tú.
Y sufres. Y te alegras por su felicidad. Te castigas por tu cobardía.
Te decides. Más bien te deciden. Bendito alcohol. O quizá maldito. Tendré que consultarle a la botella.
Y hablas.
Hablas más de la cuenta.
Y ya no solo hablan tus labios.
Habla tu corazón. Habla tu cobardía. Habla tu miedo. Habla tu amor.
Amor, nadie te dio vela en este entierro. Tú deberías ser el fallecido.
Nada.
No consigues absolutamente nada.
Fingida comprensión. Fingida aceptación.
Palabras ambiguas. Pensamientos escondidos. Sentimientos encerrados.
Sus labios hablan, su corazón calla.
Tú sufres.
Pero al fin y al cabo siempre sufres. El amor, ese maldito inmortal que tan feliz parece hacerte y tantas heridas envenenadas te abre.
Quizá merezca ese sufrimiento. Por ilusionarme, por creer aún que se puede ser feliz con el amor. Por pensar que alguien de verdad puede merecer mis lágrimas y mis sonrisas.
Sufro por lo de siempre. Por ser como quiero ser pero no me atrevo.
Sinceridad. Ignorancia.
Indecisión.
Hablar. Callar.
Incertidumbre.
Aceptación. Rechazo.
¿Qué hacer?
¿Abrir la boca? ¿Dejar que salga el corazón y hable por mi? ¿Quedarme al descubierto ante posibles puñaladas?
¿Callarme? ¿Reprimirme una vez más? ¿Engañarme a mi mismo pensando que no es amor?
Y el corazón late.
Y tus oídos te susurran que sus labios han tocado otros que no son los tuyos.
Y tú sufres. Te das cuenta de que alguien se ha hecho más hueco en tu interior del que creías y querrías.
Y ves sonrisas. Sonrisas que no has provocado tú.
Y sufres. Y te alegras por su felicidad. Te castigas por tu cobardía.
Te decides. Más bien te deciden. Bendito alcohol. O quizá maldito. Tendré que consultarle a la botella.
Y hablas.
Hablas más de la cuenta.
Y ya no solo hablan tus labios.
Habla tu corazón. Habla tu cobardía. Habla tu miedo. Habla tu amor.
Amor, nadie te dio vela en este entierro. Tú deberías ser el fallecido.
Nada.
No consigues absolutamente nada.
Fingida comprensión. Fingida aceptación.
Palabras ambiguas. Pensamientos escondidos. Sentimientos encerrados.
Sus labios hablan, su corazón calla.
Tú sufres.
Pero al fin y al cabo siempre sufres. El amor, ese maldito inmortal que tan feliz parece hacerte y tantas heridas envenenadas te abre.
Quizá merezca ese sufrimiento. Por ilusionarme, por creer aún que se puede ser feliz con el amor. Por pensar que alguien de verdad puede merecer mis lágrimas y mis sonrisas.
Sufro por lo de siempre. Por ser como quiero ser pero no me atrevo.
Un lugar llamado internet
Un
lugar donde el cobarde es valiente y el héroe se vuelve villano.
Un lugar donde el alegre busca tristeza y el triste busca alegría.
Un lugar donde el fracaso busca otra oportunidad y el éxito se convierte rápidamente en fracaso.
Un lugar donde la sinceridad pierde sentido y la mentira se vuelve un himno.
Un lugar al alcance de todos y una responsabilidad que muy pocos alcanzan.
Un lugar donde ser lo que siempre quisimos y querer lo que nunca fuimos.
Un lugar donde anhelar lo ajeno y despreciar lo propio.
En definitiva, un lugar donde la ilusión se vuelve realidad y la verdad parece una ilusión.
jueves, 7 de noviembre de 2013
Memorias de un amor no correspondido I
El amor.
Pff.
Amor.
Eso no lleva nada bueno.
El amor solo es dolor, es sufrimiento.
El amor te hace creer que eres feliz para hacerte regresar el mundo real con un gran golpe.
Yo quiero el amor. Lo quiero lejos de mi. Lo más lejos posible de mi.
Habitó en mi. Le di todo lo que me pidió, incluso por encima de mis posibilidades.
Él, a cambio, pese a los buenos momentos que pasamos juntos, me hizo sufrir como nada ni nadie me había hecho sufrir nunca.
Menos mal que me atreví.
Menos mal que fui valiente y lo acabé echando.
Mi último acto de valentía.
Después me convertí en alguien cobarde
Alguien que echaba las cortinas y se escondía debajo de la cama cada vez que el amor llamaba a mi puerta.
Alguien que se cubría con la manta hasta la cabeza y cerraba los ojos con fuerza mientras deseaba que ese amor nunca llegara a tocarle y que, si lo hacía, desapareciera pronto.
Y sin embargo aquí estoy, abriendo la puerta lentamente a un visitante indeseado, como quien recibe la visita de un conocido que no le agrada o de un familiar con el que no tiene buen trato.
Podría decirse que le abro la puerta por costumbre, por educación, por una obligación moral.
Pero sé que no quiero. Sé que no quiero que se vuelva a instalar aquí y me lo repito mil y una veces mientras contemplo como se escurre por la puerta hacia el interior.
Caigo.
Caigo de rodillas ante él y le suplico, mientras me odio y me repugno a mi mismo, le suplicó que me permita esbozar una sonrisa, que retenga mis lágrimas y que haga que mis brazos no estén solos nunca más.
Suplico al amor, suplico porque no sea en mi en el único que se instale.
Y me odio.
Me odio por ser tan débil y tan fuerte a la vez.
Me odio por ser tan cobarde y a la vez tan valiente.
Me odio por ser como yo quiero ser pero no me atrevo.
Pff.
Amor.
Eso no lleva nada bueno.
El amor solo es dolor, es sufrimiento.
El amor te hace creer que eres feliz para hacerte regresar el mundo real con un gran golpe.
Yo quiero el amor. Lo quiero lejos de mi. Lo más lejos posible de mi.
Habitó en mi. Le di todo lo que me pidió, incluso por encima de mis posibilidades.
Él, a cambio, pese a los buenos momentos que pasamos juntos, me hizo sufrir como nada ni nadie me había hecho sufrir nunca.
Menos mal que me atreví.
Menos mal que fui valiente y lo acabé echando.Mi último acto de valentía.
Después me convertí en alguien cobarde
Alguien que echaba las cortinas y se escondía debajo de la cama cada vez que el amor llamaba a mi puerta.
Alguien que se cubría con la manta hasta la cabeza y cerraba los ojos con fuerza mientras deseaba que ese amor nunca llegara a tocarle y que, si lo hacía, desapareciera pronto.
Y sin embargo aquí estoy, abriendo la puerta lentamente a un visitante indeseado, como quien recibe la visita de un conocido que no le agrada o de un familiar con el que no tiene buen trato.
Podría decirse que le abro la puerta por costumbre, por educación, por una obligación moral.
Pero sé que no quiero. Sé que no quiero que se vuelva a instalar aquí y me lo repito mil y una veces mientras contemplo como se escurre por la puerta hacia el interior.
Caigo.
Caigo de rodillas ante él y le suplico, mientras me odio y me repugno a mi mismo, le suplicó que me permita esbozar una sonrisa, que retenga mis lágrimas y que haga que mis brazos no estén solos nunca más.
Suplico al amor, suplico porque no sea en mi en el único que se instale.
Y me odio.
Me odio por ser tan débil y tan fuerte a la vez.
Me odio por ser tan cobarde y a la vez tan valiente.
Me odio por ser como yo quiero ser pero no me atrevo.
Errar en el tiro
Bueno,
ha llegado a mi la noticia de un gran plan ideado por a saber que lúcida mente y que consiste en, un día concreto, llenar las puertas de las sedes bancarias de bolsas de basura.
Así que me he decidido a comentar algunos puntos que convierten este plan en absurdo e inútil:
- Los primeros afectados por las bolsas de basura van a ser los trabajadores del banco que lleguen al día siguiente. Trabajadores como otro cualquiera, con un sueldo y una familia que mantener probablemente. Obreros, como dirían los comunistas. Ellos no tienen la culpa de nada, van a trabajar por un nimio salario en comparación a las millonadas de beneficios que genera la entidad y que se reparten entre unos pocos. Ni mueven hilos, ni mueven dinero. Se ven tan afectado como los demás.
- Los segundos afectados por tal acción son los empleados de la limpieza pública. Otros trabajadores, estos del estado, que no tienen nada que ver con la corrupción o con la hegemonía de los bancos y que se ven tan afectados por la crisis como cualquier otro trabajador. Ni tienen poder, ni tienen dinero, ni tienen culpa de nada de lo que nos ocurre. Pagar con ellos nuestra impotencia de no saber cómo actuar contra la injusticia a la que estamos siendo sometidos es someterles a ellos a otra injusticia.
- Los terceros afectados vamos a ser nosotros mismos. Los banqueros y los políticos se reirán desde un sillón, viendo la televisión en sus mansiones con una copa del mejor whisky en una mano y posiblemente un puro en la otra. Sí, todo muy caricaturesco, pero es la mejor manera de que se entienda cómo se van a reír de nosotros si luchamos los unos contras los otros. Porque en eso consiste esta acción: dañarnos unos a otros.
- Los menos afectados van a ser los verdaderos culpables. Los altos cargos de los bancos que se llenan los bolsillos con el dinero del confiado ciudadano, que no se atreven a dar créditos por reducir en un par de millones sus enormes beneficios y que, además, piden ayuda económica al Estado, que borreguilmente le entrega el dinero del contribuyente porque, así de paso, unos cuantos políticos se untan los bolsillos con billetes o rellenan alguna que otra cuenta en un paraíso fiscal.
Así que menos actuar de manera absurda y precipitada y más concienciar a la población de que las acciones deben ser contundentes, no ridículas.
Texto original en: http://ask.fm/DaniDarklight/answer/104598784908
miércoles, 6 de noviembre de 2013
La verdad
¿Quienes somos?
¿A donde vamos?
¿Por qué estamos aquí?
¿De donde venimos?
No resolverás tales misterios.
¿A donde vamos?
¿Por qué estamos aquí?
¿De donde venimos?
Preguntas que han mantenido encadenados intelectos durante vidas enteras.
Y es que la única manera de solucionar un interrogante es vivir.
Vivir hasta que te fallen las fuerzas. Hasta que te falten las ganas.
Y cuando vayas a exhalar el último aliento llegarán.
Llegarán todas las respuestas y morirás feliz.
No resolverás tales misterios.
No se lo contarás a nadie.
No querrías privarles de tal felicidad.
Persiguiendo sombras
Creo
que todos ya estamos inconscientemente inmunizados a perdernos a
nosotros mismos.
Todos nos hemos perdido la pista alguna vez, alguna vez hemos perseguido nuestra propia sombra como un perro que persigue su cola y que, por supuesto, nunca lo consigue.
Todos nos hemos perdido la pista alguna vez, alguna vez hemos perseguido nuestra propia sombra como un perro que persigue su cola y que, por supuesto, nunca lo consigue.
¿Alguien sabe quién es realmente?
¿No somos capaces de sorprendernos a
nosotros mismos continuamente a lo largo de la vida?
Seguro
que muchas veces os habéis mirado las manos y os habéis preguntado
"
¿He hecho yo esto?
¿Qué me ha pasado?
Éste no soy yo
"
Pero sí, realmente sí eres tú, simplemente que nunca te has conocido del todo, ni lo harás.
Pero sí, realmente sí eres tú, simplemente que nunca te has conocido del todo, ni lo harás.
Nunca te has encontrado, nunca has sabido
quién
eres y, por mucho que te persigas, nunca lograrás alcanzarte.
¿Un reflejo? Tampoco. Podemos mirarnos al
espejo y asombrarnos con nuestra belleza o nuestra propia
demacración.
"¿De verdad pertenece a mi esa imagen que estoy
contemplando?"
Sí, eres tú. Es tu imagen, tu apariencia, esa que
solo encuentras en un reflejo y que imaginas a partir de palabras
ajenas. Pero eres tú, siempre has sido tú.
Jamás dejaremos de ser nosotros, inmensos y casi infinitos, encerrados en un cuerpo frágil y perecedero. Tal inmensidad, por muy concentrada que esté, nunca podrá ser conocida completamente.
Jamás dejaremos de ser nosotros, inmensos y casi infinitos, encerrados en un cuerpo frágil y perecedero. Tal inmensidad, por muy concentrada que esté, nunca podrá ser conocida completamente.
Somos más grandes que nosotros mismos, tan grandes que no podemos abarcarnos y, por lo tanto, nunca vamos a conocernos.
Entonces surge la cuestión definitiva
¿Nos
hemos encontrado alguna vez a nosotros mismos?
La luz es el concepto de la nada
La
luz.
¿Qué es la luz?
¿Alguien
ha visto la luz con sus propios ojos? ¿O quizá ha visto los objetos
que ésta le permite contemplar?
Que
si la luz es bondad.
Que
si la luz es salvación.
Que
si la luz es vida.
Y
si, por lo tanto, la luz es un concepto no puede desaparecer, pero
nadie dice que no pueda transformarse.
La
luz y la sombra son
el mismo concepto con dos caras, son una complemento de la otra.
La
sombra basa su existencia en la ausencia de la luz y la luz basa su
existencia en la ausencia de la sombra.
La
luz no huye, la luz fluye. Al fin y al cabo, la luz es vida.
Pero
como concepto máximo, como pura expresión de todo lo virtuoso, la
luz puede cambiar de forma, puede tratar de engañarnos, de
seducirnos, de acecharnos. Por eso también es sombra.
Al
fin y al cabo son conceptos. Abstractos, fluctuantes.
La
luz es buena, la sombra es mala. La luz es salvación, la sombra es
condena.
Y
sin embargo las dos son igual responsables de lo que nos suceda en
nuestra vida.
Nada.
Versión original: http://ask.fm/DaniDarklight/answer/104576500364
Perdona, esto te sonará a alguien débil...
Débil...
Las personas que más han sufrido, cuya vida está mortificada por los problemas y cuya mente es un cúmulo, una tormenta de inquietudes, es la gente más fuerte.
Se ha creado una armadura con el dolor, con las lágrimas y con los lastimeros gemidos. Se ha forjado un arma con la voluntad, la resistencia y la entereza.
Alguien a quien todo le ha resultado fácil en la vida, que nunca ha chocado contra un muro o ha pisado el vacío precipitándose al abismo, sí es una persona débil.
Débil ante el sufrimiento.
Y es que el sufrimiento, antes o después, a todos nos llega. Porque la vida es sufrimiento y su verdadero valor se encuentra en superarse día tras día para alcanzar la felicidad.
Las personas que más han sufrido, cuya vida está mortificada por los problemas y cuya mente es un cúmulo, una tormenta de inquietudes, es la gente más fuerte.
Se ha creado una armadura con el dolor, con las lágrimas y con los lastimeros gemidos. Se ha forjado un arma con la voluntad, la resistencia y la entereza.
Alguien a quien todo le ha resultado fácil en la vida, que nunca ha chocado contra un muro o ha pisado el vacío precipitándose al abismo, sí es una persona débil.
Débil ante el sufrimiento.
Y es que el sufrimiento, antes o después, a todos nos llega. Porque la vida es sufrimiento y su verdadero valor se encuentra en superarse día tras día para alcanzar la felicidad.
martes, 5 de noviembre de 2013
Todo
Todo.
Absolutamente todo lo que pugne por salir de mi mente acabará aquí.
Así lo ha marcado el destino.
Todo pensamiento.
Todo sentimiento.
Toda inspiración.
Todo lo que pese más de la cuenta en mi cabeza, será desterrado aquí.
Al baúl del polvo. El baúl de los recuerdos. Ese que solo abres cuando quieres recordar otros tiempos.
No mejores. Tampoco peores.
Simplemente diferentes.
Absolutamente todo lo que pugne por salir de mi mente acabará aquí.Así lo ha marcado el destino.
Todo pensamiento.
Todo sentimiento.
Toda inspiración.
Todo lo que pese más de la cuenta en mi cabeza, será desterrado aquí.
Al baúl del polvo. El baúl de los recuerdos. Ese que solo abres cuando quieres recordar otros tiempos.
No mejores. Tampoco peores.
Simplemente diferentes.
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