miércoles, 5 de marzo de 2014

Por qué no vivimos en un patriarcado.

Todos hemos oído hablar en multitud de ocasiones a feministas y a “feministas”, y un denominador común de ambos, aunque destacando más en el caso de los segundos, es el uso del concepto de “patriarcado”.
A continuación trataré de demostrar lo erróneo de ese uso y la necesidad de encontrar otro concepto que englobe el tipo de sociedad en el que vivimos, ya que dista de ser un patriarcado o “heteropatriarcado”, como también lo llaman.


Voy a tratar el tema tomando como contexto la situación geográfica de España y los países occidentales y occidentalizados. Esto no puede ser aplicable a sociedades puramente religiosas, como la mayoría de las naciones árabes o africanas, incluso muchas latinoamericanas.


Para tratar el asunto, me referiré al concepto en su definición más básica.
Para ello acudimos a la página web de la Real Academia Española (Recordemos que la RAE está formada, indistintamente, por hombres y mujeres) y buscamos la palabra “patriarcado”, encontrándonos la siguiente definición:


Patriarcado.
1.m. Dignidad de patriarca.
2.m. Territorio de la jurisdicción de un patriarca.
3.m. Tiempo que dura la dignidad de un patriarca.
4.m. Gobierno o autoridad del patriarca.
5.m. Sociol. Organización social primitiva en que la autoridad es ejercida por un varón jefe de cada familia, extendiéndose este poder a los parientes aun lejanos de un mismo linaje.
6.m. Sociol. Período de tiempo en que predomina este sistema.

Analicemos uno por uno cada uno de los significados de la palabra “patriarcado” y comparemos con la sociedad actual en la que vivimos.

1. “Dignidad de patriarca”
Esto no afecta a la organización de la sociedad, porque la figura del patriarca no existe en la jerarquía. Excepto en el caso de etnias como la gitana u otras culturas extranjeras.

2. “Territorio de la jurisdicción de un patriarca”
Si no existe un patriarca, porque la sociedad no está dirigida solo por uno o varios hombres, no puede existir una jurisdicción de dicha figura. Por lo tanto ningún territorio puede ser llamado “patriarcado”.

3. “Tiempo que dura la dignidad de un patriarca”
Si no existe la dignidad de patriarca, porque dicha figura no existe, no puede tener una duración. En tal caso, la tuvo, ya que en un pasado sí que existieron sociedades patriarcales.

4. “Gobierno o autoridad del patriarca.”
Aquí llegamos al meollo de la cuestión. Vivimos en una sociedad en la que al pueblo lo representa, o debería representarle, un Gobierno. Ese Gobierno, como podemos ver a diario, no solo está formado por hombres y podemos encontrar mujeres en puestos ministeriales o, incluso, al frente de todo el equipo gubernamental, tanto a nivel nacional como local. Algunos ejemplos de esto podrían ser Ángela MerkelSoraya SaenzAna PastorAna Botella... Dejando a un lado su mayor o menor virtuosidad, todas son mujeres con puestos importantes en algún tipo de Gobierno.
Otros puestos de poder podrían ser las empresas, en cuyas directivas podemos ver tanto mujeres como hombres y hay reconocidas mujeres al frente de grandes empresas. Ejemplos de esto son Rosalía Mera (Co-propietaria de Inditex), Agatha Ruíz de la PradaMeg Whitman (Directora general de HP), Susan Wojcicki (Vicepresidenta de Publicidad en Google) y podría seguir enumerando. Podéis encontrar datos de estas, y de más mujeres en altos cargos, por internet con total facilidad.
Por último, podríamos hablar de que “el dinero es poder”, ya que vivimos en una sociedad capitalista donde esto es una realidad. Así que, veamos qué puestos ocupan las mujeres en la lista de personas más ricas del mundo de 2013 que elabora la revista Forbes; Alice Walton Christy Walton, herederas de la fortuna Wal-Mart, ocupan el puesto 15º y 10º respectivamente; Liliane Bbettencourt, heredera de la fortuna L´Oreal, ocupa el 8º lugar.
Aunque la diferencia entre número de hombres y mujeres es amplia, debido a las costumbres y el papel de la mujer en las sociedades anteriores, podemos observar que hay mujeres poderosas económicamente hablando.
Por lo tanto, si hay mujeres en los Gobiernos, mujeres en las altas esferas empresariales y mujeres entre las grandes fortunas ¿Cómo podemos hablar de una sociedad patriarcal en la que, por definición, solo tienen poder y autoridad los hombres?

5. “Organización social primitiva en que la autoridad es ejercida por un varón jefe de cada familia, extendiéndose este poder a los parientes aun lejanos de un mismo linaje”
Destaco el adjetivo “primitiva” para comenzar, lo que demuestra que es una situación ya superada y que se daba en un pasado, aunque no tan lejano como quiere dar a entender la palabra.
En la sociedad en la que vivimos, los varones no ejercen una autoridad que heredan sus hijos u otros parientes. Muestra de ello son las mujeres solteras, con hijos o sin ellos, que tienen los mismos derechos y libertades que un hombre; o las parejas de lesbianas, que no necesitan de la supervisión de un varón para formar un hogar; ambas situaciones impensables en una sociedad patriarcal, en la que la mujer siempre ha de estar bajo la “protección” de un hombre.
¿Hay cierta discriminación hacia las mujeres en cuanto a, por ejemplo, su maternidad? Por supuesto, pero ello no implica que tengan que depender de la autoridad de un hombre para actuar.
¿Que hay cierta discriminación hacia la unión de mujeres? Por supuesto, vivimos en una sociedad aún bastante religiosa, pero es algo que también se extiende hacia la unión de hombres; por lo que no puede ser considerada una discriminación hacia la mujer.
Por lo tanto, las mujeres tienen poder sobre sus vidas y las de las personas a su cargo sin necesidad de estar bajo la autoridad de un varón, por lo que no vivimos en una sociedad patriarcal.

6. “Periodo de tiempo en que predomina este sistema (patriarcado)”
Bueno, creo haber demostrado la inexistencia de un patriarcado real a partir de su definición, por lo que no existe ya un periodo de tiempo en el que predomine dicha situación.


Conclusiones
¿Vivimos en un patriarcado? No.
¿Significa eso que vivimos en una sociedad igualitaria para con los sexos? No.
Vivimos en una sociedad machista, una sociedad en la que la mujer no tiene las mismas oportunidades que el hombre. Una sociedad en la que una minoría femenina comparte cargos de poder con una mayoría masculina.
Vivimos en una sociedad aún muy influenciada por la religión, donde la mujer tiene un papel servil y subordinado al del hombre (Aún así, en la sociedad medieval existían los conventos de monjas donde la Madre Superiora o la Abadesa, evidentemente, eran mujeres y podían llegar a tener importante influencia. Aunque, generalmente, estaban subordinadas a un Abad hombre), pero vivimos en una sociedad que evoluciona hacia la igualdad.
O no.
El Feminismo busca equiparar los derechos y las libertades de la mujer a los del hombre.
Y hasta ahí se puede hacer. No puedes equiparar absolutamente en todo a las mujeres y a los hombres porque no somos naturalmente iguales.
Las mujeres tienen unas capacidades más desarrolladas y potencialmente más desarrollables, mientras que el hombre tiene otras.
No se puede pretender que, con el mismo trabajo, un hombre y una mujer obtengan el mismo rendimiento, porque, dependiendo de la labor, el hombre estará mejor naturalmente dotado que la mujer para llevarlo a cabo o viceversa.
Y, ojo, hablo con el mismo trabajo. Si una mujer dedica más tiempo a un trabajo que un hombre, podrá superarle sin problemas. Pero estoy equiparando esfuerzos para que las comparaciones sean imparciales.
Pero la conclusión final a la que yo quería llegar es que hay que cambiar la mentalidad en esta lucha por la desigualdad.
Hay que desterrar el uso de términos erróneos como “patriarcado”, que se utilizan con el único fin de enardecer y colocar “a la mujer contra el hombre” en vez de colocar “a la mujer con el hombre”.
La lucha no es de la mujer contra el hombre, no; la lucha es de las mujeres y los hombres contra todos las personas, de ambos sexos, que impiden que esa igualdad sea factible.
No existe el patriarcado, si no el machismo. Vivimos en una sociedad machista y desigual, en la que el concepto de hombre subordina al de mujer; pero esa subordinación la provocan por igual hombres y mujeres, ya que no es solo el hombre quien tiene autoridad hoy en día.


Fuentes
Concepto de Patriarcado: http://lema.rae.es/drae/?val=Patriarcado
Mujeres empresarias y poderosas: http://yuniramirez.blogspot.com.es/2013/03/mujeres-famosas-y-empresarias-del-mundo.html
Personas más ricas del mundo: http://megaricos.com/2013/03/05/lista-de-las-20-personas-mas-ricas-del-mundo-en-el-2013-por-forbes/


martes, 31 de diciembre de 2013

Silencioso escándalo

El mejor sonido del mundo es el silencio.
Pero no el silencio absoluto, no.
El silencio interrumpido, inconstante.
Ese es el silencio perfecto.

Roto por el piar de los pájaros, el graznido de un ave, el ladrido de un perro, el aullido de un lobo.

Interrumpido por la brisa entre las piedras, el viento contra las ventanas, la lluvia contra los cristales.

Destrozado por un cláxon, un chirriar de ruedas, un estornudo, una tos, un improperio.

Espantado por un grito, un alarido, el clamar de una multitud, el rugido de una masa.

Invadido por un susurro, una respiración, el arrastrar de unos pies por el suelo.

Rechazado por la música alta. Muy alta. Sea suave o sea fuerte, pero que sea muy alta.

Ese silencio es el de cada día.
Ese sonido al que estamos tan acostumbrados que ya no valoramos.

El día que nos falte se acabará el mundo.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Palabras de un desgraciado

A mi mismo y a la persona que creí ser

No sé qué hago aquí.
Tampoco recuerdo como llegué. O quizá si me acuerdo y mi mente ha querido olvidarlo.
Pero yo era inocente ¿O no? Esas rejas se encargan de recordarme que no, pero mi mente no quiere apoyarme y no intenta hacerme pensar lo contrario.
Pero ¿Qué hice?
¿Qué hice?
No puedo recordarlo, tan solo puedo recordar quién soy.
Soy un preso, el culpable de un recuerdo que no aparece. Soy un desgraciado.
No desgraciado por no verme culpable, sino desgraciado por saberme culpable y no conocer los motivos.
Porque tan solo puedo recordar quién soy.
Quién soy, no quién era.
Creo haber sido una persona respetable. No perfecta, nadie es perfecto, pero sí respetable.
No recuerdo haber hecho daño a nadie. Creo que no conscientemente, al menos.
Pero quizás no sea una excusa pausible abogar por el desconocimiento. Quizá debería haber sido consecuente con mis actos. Haber pensado en las consecuencias.
Creo haber sido demasiado impulsivo. Y creo que nunca le hubiese colocado delante ese “demasiado”.
Ahora sí. Ahora sí porque no recuerdo quién era. Tan solo creo recordar quien era.
Y creo no haber sido alguien malvado. Creo haber ayudado a la gente cuando lo ha necesitado.
No a toda, evidentemente, ni tampoco a toda la que lo ha necesitado. Quizá nunca ayudé a nadie. O quizá ayude a quién no lo merecía y me olvidé de quien verdaderamente lo necesitaba. ¿Quién soy yo para hacer de juez?
No. No me escudaré en aquello. Debería haber ayudado a todos los que pudiera, sin importar sus motivos o sus necesidades. Solo ellos han de ser conscientes de su necesidad, yo no tuve que ser juez. Pero ¿Cómo ayudar a todo el mundo cuando nadie me ayudaba a mi?
Aunque ¿Acaso recuerdo yo si me ayudaban? Creo que no, recuerdo estar solo. No estar solo. No. Había mucha gente a mi alrededor. Mucho ruido. Mucho movimiento. Y nadie se calló para escucharme, nadie se detuvo para apoyarme. Me sentía solo.
Y, si estaba solo y ninguno callaba y se detenía ¿Cómo podía yo ayudarles?
No fue culpa mía. No soy culpable, ya lo dije.
Pero yo no quise, no quiero ser juez. A ellos les dio igual y, por sentirse solos como yo, me condenaron. Me condenaron por actuar de la misma manera que ellos.
Ya. Pero yo nunca fui juez. Nunca quise juzgar a nadie, no quise llevar ese peso sobre mi espalda, esa carga en mi cabeza. Al parecer sus espaldas eran poderosas y su cabeza estaba blindada, porque admiro su capacidad para juzgar y condenar sin sentir culpa o remordimiento alguno.
Creo que yo no era así. Creo que mi espalda nunca soportó ese peso ni mi cabeza albergó dicha carga. Y si lo hice quise ignorarlo, porque creo que si lo hubiese sabido me hubiera derrumbado.
¿De qué me sirvió ignorarlo? Si no me derrumbé yo, me derrumbaron otros.
Creo que fui condenado por la culpa de todos. Fui juzgado por no ser juez. Fui condenado por no condenar.
La gente teme lo diferente. Odia lo diferente. El odio para tapar el temor.
Y yo fui diferente a la vez que igual al resto.
No ayudé a nadie, nadie me ayudó a mi. Ellos no me ayudaron y yo no les ayudé.
Sin embargo yo no juzgué y ellos sí juzgaban.
A sus ojos resultaba extraño que alguien no juzgara, por lo que era necesario juzgar semejante anomalía.
Quizá si ayudé gente, quizá sí me ayudaron. Y quizá me condenaron tan solo por no condenar a nadie.
Qué se yo. La cabeza me palpita por tratar de recordar. O quizá por la carga que lleva.
Puede que sea culpable y los jueces fuesen justos.
Prefiero no pensar. Prefiero cerrar los ojos y huir de la realidad.
Huir.

Huir una vez más.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Alienados a la aceptación

Lo primero que voy a aclarar es que, aunque no esté de acuerdo ni vaya a realizarlo, respeto a la gente que desea casarse y que lo hace. Pero quiero exponer los motivos por los que el matrimonio me parece completamente prescindible.

En primer lugar quiero destacar el hecho de que el matrimonio es, históricamente, un rito religioso. Desde que se tiene constancia de ello, todas las parejas debían de mostrarse sumisas a una deidad que bendecía su unión.
Con ello lo que quiero decir es que me parece ridículo que alguien no creyente contraiga matrimonio.
Ante esta cuestión surgió el matrimonio civil, aún más absurdo.
Como ya he dicho, el matrimonio fue y es, desde su creación, un rito religioso. Si lo conviertes en una ceremonia civil pierde todo su sentido y se orienta completamente hacia el aspecto que más me asquea del matrimonio y que mencionaré ahora.

Y es que el matrimonio, hoy por hoy, es completamente una ceremonia enfocada a conseguir un reconocimiento y una aprobación social. Han quedado, casi por completo, enterrados todos los motivos religiosos ante la aplastante realidad social (Generada principalmente por la Iglesia y los gobiernos conservadores) de que está bien visto casarse por la Iglesia y convivir fuera del matrimonio "es pecado".

Pensaréis que exagero y, aunque la idea pecaminosa del no casarse ha quedado bastante relegada, sigue presente la creencia social de que es necesario casarse. Es más, ya no es una creencia, es algo inculcado indirectamente por las reacciones del entorno. Es decir; en una época en la que la Iglesia tenía mucha influencia se generó la idea de que lo único virtuoso es casarse religiosamente, esta idea pasó de padres a hijos que, aunque no estuvieran de acuerdo, terminaron aceptando y, por lo tanto, mantuvieron presente en una generación más esa idea. Y así generación tras generación, imponiendo una idea general y ya preconcebida en la sociedad de que el matrimonio religioso es lo único bueno.

Por lo tanto, ya sea por lo religioso o por lo civil (En este segundo con más motivo) el matrimonio ha perdido toda motivación divina y se ha convertido en una búsqueda de aceptación social.

¿Acaso quieres más a tu pareja por casarte con ella? ¿Tienes que casarte para demostrar tu amor, tu fidelidad y tu compromiso a esa persona? No. Lo que quieres es demostrar a ojos de los demás que eres una persona decente. Quieres poder presumir de ser feliz, aunque no lo seas, y de que alguien ha decidido pasar la vida junto a ti, aunque ya os hayáis arrepentido de esa decisión.

Y es que, al fin y al cabo, todo en esta sociedad está basado en buscar la aceptación de la mayoría y en demostrar que eres más y mejor que los que te rodean.


Pensamientos, ideas, sentimientos, sensaciones, opiniones... Todo subordinado a la opinión social.
Alienados a la aceptación.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Feliz Falsedad

Lo primero que voy a decir es que es una celebración hipócrita.
Y no me voy a meter solo en el tema del consumismo, aunque sea una fiesta que sigue motivada por él, sino con otros aspectos igual de hipócritas.

La navidad es esa época en la que se reúne la familia.
Sí, toda. 
Toda esa familia en la que seguro que hay roces, odios y desprecios. 

Sin embargo, en estas fechas, todo son falsas sonrisas de felicidad, fingidas muestras de cariño que apenas ocultan el desprecio y muchos halagos y palabras bonitas cargadas de mentira y puro veneno de odio.
En navidad todos nos queremos, en navidad hay que estar unidos, en navidad hay que amarse... 
¿Y el resto del año qué?

A tomar por culo todos el resto del año.


Pero claro, en estas fiestas está socialmente bien considerada la unidad familiar, pese a que solo sea una fachada.

Y también está el caso de la gente que critica esta fiesta de consumista mientras anhela recibir los mejores y mayor número de regalos. Por muy basada en el dinero que esté actualmente esta celebración, no puedes tacharla de consumista y ser el primero por cuya boca empiezan a surgir infinitas peticiones de números y cifras que a tus padres parecen marearles.
Atragántate con tu hipócrita crítica al consumismo y muérete alrededor de una familia que nunca te has preocupado por querer y cuidar por el simple hecho de que ellos tampoco se molestaron en quererte.
Solo se piensa en lo mismo de siempre. 

¿Qué esperar de una sociedad tan materialista y superficial?

Todo es fingir, alardear y mantener una posición social que solo respetas tú y que los demás van a hundir a la mínima oportunidad para mantener la suya propia.


Texto original en: http://ask.fm/DaniDarklight/answer/104530616716

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Simplemente loco.

¿Por qué hay que buscarle un sentido a la locura?

La locura es la ausencia de sentido.

Además ¿Quién decide quién está loco y quién no?
Quizá el loco sea el cuerdo y los cuerdos estén locos. 

La locura es caos, la locura es libertad, la locura es vida.

La cordura nos ata los pies, nos corta las alas y nos encierra la mente.
Nos reprime en un cubículo llamado sociedad, llamado moral.
Aplasta nuestros deseos, nuestros sueños, nuestra felicidad.

Solo el loco puede ser feliz porque es el único que no piensa en serlo.

Simplemente vive.

martes, 3 de diciembre de 2013

Belleza corrompida

Subí al autobús y, como de costumbre, me dirigí hacia el fondo; pero, por el camino me encontré con algo que desvió completamente mi atención e hizo que me olvidase de todo lo que me rodeaba.
Ya no había autobús, ya no había gente, ya no había un yo. Solo había un ella.
Ella. La Belleza. La Belleza hecha rostro.
Y ya no es que solo aquella joven fuera atractiva y me atrajera, es que era increíblemente magnética.
No podía observarla como a un ser humano, sino admirarla como si de una perfecta obra de arte se tratase.
Aquella tersa e increíblemente pálida piel no podía sino estar esculpida en el más bello de los mármoles.
Aquellos labios gruesos y de un sangriento color escarlata debían de nutrirse de la propia belleza que emanaban.
Aquella nariz tallada con todo mimo, sobresaliendo lo suficiente para ser bellamente caricaturesca pero sin alcanzar dimensiones desproporcionadas.
Y aquellos ojos, aquellos ojos que desprendían la tranquilidad del verde, la majestuosidad y fuerza del oro y la dulzura pura de la miel. Aquellos ojos que...Tinieblas. Sombras en mi ser.
El alma a los pies. No. No era posible.
Creo que lo que ocurrió fue lo que me trastornó, ya que varió todas las convicciones que tenía hacia mi propia persona.
Me entraron ganas de llorar. A mi. A la persona que nunca llora, que mientras todos se desmoronan sigue firme. 

Y sí, me entraron ganas de llorar. Y es que aquella chica tenía una herida en el ojo. Dentro. Un pozo negro con tintes escarlatas justo a la izquierda de aquella fuente de perfección que era su iris.
No podía creer que una belleza de niveles divinos pudiese ser destruida de esa manera tan simple y que nadie hubiese pagado por tal herejía.
Sí. Me entraron ganas de descargar las lágrimas que llevaba acumulando tanto tiempo por ese simple hecho. Por ver como un colosal castillo de belleza podía verse destruido y marginado por una simple grieta.
Era como ver la muñeca de porcelana que, bella como ninguna otra, se ve relegada a un segundo plano porque le ha aparecido una grieta en el rostro.
Y aún así seguía siendo bella. Terriblemente bella. Aquella herida por la que se desgranaba su hermosura le otorgaba aún más belleza. Quizá una belleza exótica y morbosa. Quizá una pervertida belleza. Pero una belleza tan terrible que hizo que no pudiese apartar mis ojos de ella un instante. Y ella no se percataba de ello. No se percataba que su belleza antinatural había absorbido cada milímetro de mi ser.
Cuando tuve que separarme de ella, que alejarme sin saber si alguna vez volvería a tener la oportunidad de contemplarla, sentí un vacío por dentro. Sentí que algo se apagaba en mí y sentí que no se volvería a encender hasta que no pudiese contemplar de nuevo aquella corrompida perfección.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Sin tiempo para pensar

Y otra vez las lágrimas pugnan por salir de tus ojos. Pero no, eres duro, no deber llorar. Qué ridículo. Ni siquiera eres capaz de llorar cuando lo necesitas. ¿Qué pasa? ¿Crees que eso te va a hacer más débil? Pero yo sigo escribiendo, sin detenerme, sin pensar en las palabras, dejando que surjan solas, que viajen del corazón a mis manos a través de las venas. Las venas. Muchos optarían por cortárselas en esta situación. Yo no. ¿Para qué? ¿Para darle el gusto a los que me odian? ¿Para dañar a los pocos a los que les importo? Claro, eso si queda alguien a quien le importe, porque cada día me doy más cuenta de que la felicidad nunca llega estés solo o acompañado. Solo es una ilusión que va y viene ante nuestros ojos, pero ya no me engaño, no, sé que no voy a alcanzarla nunca.
Y aquí sigo, escribiendo sin detenerme, como si me fuese la vida en ello, como si por arte de magia todo el dolor fuera a desaparecer en la tinta. Je. Tinta. Esto ni siquiera es tinta, no existe, como las lágrimas que nunca derramaré porque no me atrevo.
Patético, tanto tiempo predicando tu soledad, orgulloso de ella, orgulloso de hundirte entre placeres mientras esquivabas el sufrimiento del amor y ahora te ves así, roto por pensar que era posible. Que era posible encontrar algo diferente, algo que te devolviera la ilusión, las ganas por amar a alguien, las ganas por vivir por algo. Pero no, eso es imposible, y cada día estás más seguro. Tan seguro como de que seguirás gozando, seguirás revolcándote entre placeres. Tan seguro de que volverás a ser el toro que regrese al picado para que le hiera. Tan seguro de que volverás a arrastrarte tras ella para que te patee como a un vulgar perro. Y tú lo permites. Tú. El chico duro que no puede llorar. Menuda mierda de chico duro. Puede humillarte, pero no puedes llorar. Es eso ¿No? ¿Es esa tu ridícula teoría? ¿Es ese tu absurdo orgullo?
Que los demás pisoteen tu orgullo mientras tú buscas seguir creyendo que está intacto. No sé si te lo he llamado ya, pero eres ridículo, patético y tu existencia es absurda. Vuela. Vuela por el cielo como un ave. Sé libre. Cree ser libre. Algún día llegarás a las rejas y te golpearán. Y tu caída será tal que sufrirás más en la incertidumbre del camino que con el golpe. Porque los golpes son momentáneos, la incertidumbre puede ser infinita. PERO LLORA, joder ¿POR QUÉ ERES INCAPAZ DE ABRIRTE A TI MISMO? No puedo imaginar que pasa por tu cabeza para ser capaz de abrirte a gente cuyo afilado cuchillo ya habías visto resplandecer en su mano y no ser capaz de abrirte lo suficiente para desahogarte, para vaciar un poco de dolor con esas lágrimas. JÁ. Permite que me ría de nuevo, no sé en qué estaba pensando al decirte que te vaciarías de dolor si llorarás. El llanto es una ilusión, te hace pensar que te vacías de dolor. Pero no. Solo te prepara para afrontar mejor el sufrimiento. Ah, ya, claro. Que tú eres el chico duro que está preparado para enfrentarse al dolor sin llanto previo. PUES DEMUÉSTRALO. ¿Aún no te has dado cuenta de que las palabras se las lleva el viento? ¿No te has apuñalado suficientemente veces esas palabras que creías seguras? Y lo peor es que eres tan imbécil que todavía confías en que algún día encontrarás a esa persona que no te haga daño, que te provoque una sonrisa pero sin ser con un cuchillo. Desiste. Ríndete. La felicidad está lejos de tu alcance. Del tuyo y del de todos. La felicidad es efímera. Va. Viene. Pero nunca se queda. ASÚMELO DE UNA PUTA VEZ. Asume que nunca podrás ser feliz junto a alguien, asume que tu existencia está basada en el sufrimiento y en la pasajera ausencia de éste.
Y sigues sin llorar ¿Cuántas verdades voy a tener que decirte para que lo hagas? ¿Cuántas veces he de abrirte los ojos con tenazas? ¿Cuántos puñetazos he de darte en el pecho para que tu corazón sienta?
Eres ridículo. Eres un ente. No, un ente no, un ente es inteligente. Eres un ser, un ser que cree en la bondad humana, en el amor, en la esperanza y en la felicidad. La bondad humana no existe, es una leyenda, una leyenda escrita con una pluma que tampoco existió nunca. Es eso que siempre está flotando en las cabezas pero que nunca toma tierra. El amor. Eso sabes que existe. Lo has sufrido. Sí, lo has sufrido, no lo has disfrutado. ¿Qué dices? ¿Que si lo has disfrutado? Cierto, a veces te observé mientras reías, mientras gozabas, mientras tus ojos brillaban generando una sonrisa en tu boca. Pero apenas lo recuerdo. No. Apenas lo recuerdo, me lo empañan todas esas lágrimas que antes te atrevías a sacar, todos esos lamentos, esos gritos, esos puñetazos a las paredes, esas patadas a las puertas, esa ira que buscaba cualquier medio para salir. Sí. Aquellos eran los verdaderos frutos del amor. Pero bueno, eres libre, o eso quieres creer, así que sigue pensando que el amor es un camino hacia la felicidad. No desistas. Sé que te gusta el dolor y dolor es lo que vas a tener. ¿Y qué decir de la esperanza? El alimento de los necios, el escudo de los cobardes que no se atreven a enfrentarse a la realidad. La esperanza solo sirve para generar dolor. Tener esperanza solo te ayuda a crear sueños que los demás aplastarán, pisotearán y destrozarán hasta convertir en una amalgama sanguinolenta. Ni la bondad, ni el amor, ni la esperanza te llevarán a la felicidad. Porque ya te he dicho que la felicidad no existe. Sé que tratas de no escucharme, pero es imposible. Soy tú. Soy la parte de ti que tratas de ocultar y acallar. La parte de ti de la que muchas veces te avergüenzas y a la que otras muchas odias. Y por eso me voy. Me voy dejándote en esa esquina. Escondiéndote de la realidad. Viviendo en una mentira en la que tú eres duro, eres fuerte, no lloras, no sufres, puedes amar, tienes esperanza, eres bueno y puedes ser feliz. Sueña, sueña para que los demás rompan aquello que sueñes.
Y sí, sigue mirándola a ella. Sigue pensando que algún día podrás ser tú el que sonría de esa manera. Pero debes saber que mientras yo siga aquí recordándote la realidad del mundo no serás capaz. Soy tu razón. Soy aquello que pone tus pies en la tierra. Soy la dura y pesada verdad. Solo tienes que eliminarme y podrás seguir luchando con todas tus fuerzas por aquello que sueñas. Pero ¿Podrás matarme?

lunes, 25 de noviembre de 2013

¿Y a quién le importa?

Que me llamo Dani. Que no me llamo Dani. Que tengo 19 años. Que aparento más. Que aparento menos. Que soy heavy. Que soy punki. Que soy skin. Que soy cani. Que soy un posser. Que soy hipster. Que soy muy alto. Que estoy muy delgado. Que estoy gordito. Que soy idiota. Que soy tonto. Que soy gilipollas. Que tengo retraso. Que soy muy listo. Que soy muy culto. Que soy un cabrón. Que soy un hijo de puta. Que soy amor. Que soy muy cariñoso. Que soy muy frío. Que soy muy distante. Que soy un hipócrita. Que soy muy sincero. Que soy un irresponsable. Que soy muy responsable. Que soy un intransigente. Que soy muy respetuoso. Que soy muy tranquilo. Que soy hiperactivo. Que soy muy callado. Que no me callo nunca. Que estoy loco. Que estoy en mis cabales. Que soy un mujeriego. Que soy muy fiel. Que soy un pajillero. Que soy virgen. Que soy muy guapo. Que estoy muy bueno. Que soy muy feo. Que doy asco. Que me follarían. Que no me tocarían ni con un palo. Que soy trabajador. Que soy un vago. Que soy cabezón. Que soy inconstante. Que como mucho. Que no como nada. Que tengo un problema con el alcohol. Que no bebo. Que voy borracho. Que voy sobrio. Que voy fumado. Que no fumo. Que me drogo. Que soy sano. Que soy un cachondo. Que soy un aburrido. Que soy muy arisco. Que soy muy amable. Que soy un maleducado. Que tengo mucha educación. Que me aman. Que me quieren. Que me odian. Que me quieren ver muerto. Que me pegan. Que he pegado. Que soy pacífico. Que soy culpable. Que soy inocente. Que he robado. Que me han robado. Que lo he roto. Que lo he arreglado. Que soy nazi. Que soy un rojo. Que soy facha. Que soy anarquista. Que nací de rebote. Que me fueron buscando. Que leo mucho. Que no leo nada. Que dibujo muy bien. Que no sé dibujar. Que soy un gran escritor. Que lo que escribo sirve para limpiarse el culo. Que estoy. Que no estoy. Que me he ido. Que nunca estuve. Que soy. Que no soy. Que existo. Que no existo. Que estoy vivo. Que estoy muerto.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Resignación

-¿Por qué bailas?

-¿Por qué no voy a bailar si ya estoy muerta?

-¿Por qué no descansas?

-No pude descansar en vida porque no me dejaron hacer lo que quería y ahora que puedo hacer lo que quiera no me apetece descansar.

Me resigno a cansarme eternamente.

martes, 19 de noviembre de 2013

Persiguiendo al destino

Mi vida siempre pareció una rosa
que por fuera parecía bella,
las espinas por dentro acosan
como la sombra aquella.
Era tan sútil como hermosa
mientras me hacía carantoñas,
yo me sentía como carroña
y mi cabeza volaba ociosa.
Yo la llamaba cuchufleta,
ella cosía mis calcetines
con los que andé toda mi vida
intentando alcanzar la meta.
Empecé portando antorchas,
en mi mano también velas,
lámparas en carabelas,
en fragatas bombillas derrochan.
Muchas veces masoquista
disfrutando vulnerable
del dolor, siendo un artista
con una mente inestable.
Disfrutando plenamente
de mi cuerpo ensangrentado
por las espinas que se sienten
haciéndome quedar extasiado.
Ante la dura realidad
me paralizo cual conejo
sorprendido por unas luces
que le alrman con su claridad.
Estabamos como cabras,
nos decían “no cabéis”
y aunque las puertas no abrían
nosotros despreciábamos la ley.
Solo mi mente fue creadora
de toda mi indiosincracia
y también fue destructora
de, en mi ser, la democracia.
Hizo mi alma imperecedra,
mi rostro afiligranado,
mi cuerpo dejó deformado,
mi cabeza cual regadera.
Intentó repercutir
en mi naturaleza de mamífero
haciéndome sentir
que no hacía nada fructífero.
Con un sencillo ademán
derruía todo lo que yo he creado
como si fuese un gran chamán
y yo un triste desempleado.
Pero ahora que soy fuerte
y ya no estoy cansado
cada vez que voy a verte
es porque soy pluriempleado.
Me hizo ser un energúmeno,
el rencor era mi reliquia,
cada palabra era un gran número
que ella con placer veía.
Pero ahora que la expulsé
es de mi océano el piélago,
de su manipulación me cansé
y me aparté de su látigo.
Con la frialdad de un ofidio
parecía remendar.
Yo creía que hacía su oficio
pero me hacía sangrar.
Dejó mi corazón anegado
de lágrimas escarlata
y a mi ser anonadado
al convencerle de que metía la pata.
Y me hace llorar sangre
con su lavia de mujer
provocándome calambres
al llegar cada amanecer.
Me trata de robar la luz
y lo veo todo negro,
me sepulta bajo un alud.
Si sobrevivo ya no me alegro.
Hizo de mi vida una película
en la que caía al suelo
de manera tan ridicula
que sollozando aún me duelo.
Por la mente no fuí estrella,
quizá fue por tanto porro,
y aunque me llamaron zorro
nunca dependió de ella.
Puede que yo sea un ceporro
al que usa cuando antoja
soplándome como una hoja,
si se empeña yo me corro.
Y me mueve con la brisa
mientras lloro desolado
puedo ver ya su sonrisa,
disfruta de lo que ha creado.
Cenutrio me llamaban
cuando me evadía en el desayuno
contemplando las campurrianas
mientras no me sentía uno.
Inútil cual altramuz
al que pelan y luego tiran,
y tragaba como un batracio
cada una de sus mentiras.
Todo me quedó diáfano
ante mis ojos sangrantes.
Yo frío como carámbano,
lo soy ahora y lo fuí antes.
Capaz de dejarme plegado
con su flamígero aliento,
con un simple parpadeo
torrente de ira yo siento.
Comenzó mi hundimiento
con movimiento sibilino
rompiendo cada pensamiento,
retorciendo mis intestinos.
Se trata de un acuerdo tácito
entre mi violáceo cerebro
y mi corazón anárquico
en el que nada celebro.
Y aunque yo me sienta invicto
ante toda vanidad
sé que la dura realidad
tiene planes muy distintos.
Supérflua es mi opinión
y se va como el carmín
en inquietante silencio,
que es de la Parca canción,
mientras voy pintando un lienzo
de una jaula y un arlequín.
Ahora mi alma es de cristal
y mi aliento color púrpura
que poco a poco me tortura
y mi existencia hace mortal.
Una luciérnaga me guía
y me acerca hacia el amor,
yo me muevo por el odio
como un animal feroz.
La sangre busca mi boca,
el humo mis fosas nasales,
el fuego que a mi me toca
como el agua me deshace.
A mi vista solo hay nubes
que descargan una lluvia fría
que es tan vuestra como mía
cuando nuestro cielo cubre.
Caigo cuando llega el otoño,
en la primavera no levanto
y trato de caer de canto
sobre el nido de su coño.
Busco mi imaginación
en las hojas de un madroño
pero cuando se hizo el moño
me hundí en la decepción.
La tinta es mi catálisis
y hacer sangrar mis puños,
mis rasgos en palabra acuño
pero trato de frenar la epístaxis.
No hago caso al apaciguamiento
que trata de frenar mi locura.
Carcajadas en el apareamiento
de mi ser con la cordura.
Acabé cayendo en su juego
hipnotizado por su perfume:
quiere que de mí mismo fume
para que me prenda fuego.
Busca hacer conmigo sopa
con el caos aderezada,
beber mi sangre en una copa
que con mis huesos fue forjada.
No habrá orquídeas en mi tumba,
en mi tumba habrá manzanas. 
Quiero una por cada cana
que mi cabeza alumbra.
Yo he volado como águila,
he gritado como un trueno,
bajo un caparazón fui bueno,
estúpido creí hacer sátira.
Mi vida pudo ser un libro
que lanzar contra la pared,
de esos a los que les gusta arder
y bajo cuya visión yo vibro.
Y es que con cada temblor
mi cuerpo se mustia cual lirio,
en mis ojos no hay colirio
que acabe con tanto ardor.
Fuí presa de una abducción
por habitantes del espacio,
de ese espacio exterior
que me hace sentir tan vacío.
Veo el mar y trae la brisa
taquipnea a mis pulmones
y tomo las decisiones
bajo consejos de risa.
Dando pasos cubro un camino
de fenómenos ortostáticos,
recorro paisajes fantásticos
aunque yo me desanimo.
Sialorrea entre mis labios,
regueros en mi barbilla,
lágrimas de un hombre sabio
que nunca puso pie en una capilla.
Y me aplasta la desolación
asesinando cada endorfina
cuando me percato mientras caminas
que solo soy una definición.
Y me esfuerzo cada día,
los psoas están en tensión,
luchando con fuerza y pasión
para que mi mente sea mía.
Mi entereza está sedada,
mi voluntad nada en formol,
mi astucia bebió propofol
y mi fuerza fue hipnotizada.
Pero montaré en caballo,
iré a lomos de un hipocampo,
recorreré a rastras el campo
pero si no me encuentro estallo.
Me siento un muñeco roto,
un iceberg aislado.
No me siento a mi mismo al lado,
dentro tampoco me noto.
No encuentro la luna en la noche,
no encuentro la gota en la tormenta,
no encuentro el frescor a la menta,
no encuentro en la velada el broche.
Quiero volver a ser la tempestad
que encoja de terror al bosque
y que mis manos se muevan porque
así lo quiso mi voluntad.
No quiero sentirme solo,
no lo quiero estar dentro,
no quiero en vida estar muerto,
ni ser ínfimo cual alveolo.
Mente con estupefacientes,
cuerpo con anabolizantes,
sentidos vestidos con sedantes.

Que pase el siguiente paciente.

lunes, 18 de noviembre de 2013

El día que sentí el caos.

Para mi el amor, el odio y prácticamente cualquier sentimiento es imposible de definir.
Tan solo habría una manera con la que poder acercarse a lo que en sí un sentimiento y se quedaría pequeña.
Porque ¿Qué es un sentimiento más que un cúmulo de palabras, momentos y sensaciones?

No puedes aplicar una definición constante y estática, tan solo puedes generar una definición infinita y cambiante. Y esa definición no sería más que un conjunto inmenso y diverso de sensaciones,expresiones,palabras y conceptos.

Una mezcla caótica de todo lo que pasa por nuestra vida y cuya interpretación está fuertemente condicionada por esos sentimientos que tratamos de definir.

En conclusión, si yo tuviera que definir algún sentimiento con una sola palabra tengo muy claro que palabra sería esa: Caos. 

martes, 12 de noviembre de 2013

Levantarse y caer

La vida es una continua caída.
No.
No es una caída de la que podamos levantarnos.
Nacemos tumbados. No caídos. Tumbados.
Poco a poco nuestra razón y nuestros sentimientos nos levantan, nos hacen personas.
Nos hacemos a nosotros mismos.
Pero el día que tropiezas, caes.
Caes y ya no te levantas.
No te vuelves a tropezar con la misma piedra. No.
Las piedras que encuentras son afiladas rocas sobre las que te precipitas, pero no te tropiezas con ellas.
Te golpeas.
Caída libre. Irónica libertad en la que no puedes detener tu caída.
Y cuando al fin llegamos abajo todo es oscuridad.
Morimos.
No. No es una muerte.
Es un descanso.
Un descanso en el que estamos tumbados, sí.
Tumbados hasta que la razón y los sentimientos nos levanten.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Confesiones del asfalto

Gritos, pitidos, monumentos,
humo, peatones que no van atentos,
ladridos, graznidos, lamentos,
coches que pasan como los momentos.
Lluvia, niebla y sol.
Bebida, resaca, alcohol,
rutina rápida como un caracol,
orines, vómitos con trozos de col.
Prisas, agobios, carreras,
empujones y malas maneras,
gente que quiere ser la primera,
ni una sola dignidad entera.
Torturas, desgracias, sirenas,
sufrimiento, enfermos y condenas.
Zumbido como el de una colmena,
gente que intenta dar pena.
Cristales, cemento y acero.
Pieles, pelajes y cuero.
Vidas que están bajo cero.
Mirando por la ventana yo espero.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Heroicos villanos


¿Qué es exactamente la maldad? ¿Hay algo realmente malo? Es más ¿Puede haber alguien completamente malvado?

La maldad, desde mi punto de vista, es un concepto inventado por las mayorías para degradar la imagen de aquellos que van en su contra, es decir, de una minoría que piensa o actúa diferente.
Porque ¿Acaso el malvado se ve a sí mismo como tal? Los que apoyen o piensen como él ¿Lo consideran malvado? ¿No sería normal que los malvados vieran a los que se creen buenos como verdaderos malvados por tener pensamientos contrarios a los propios?

Vivimos en una sociedad donde, incluso moralmente, lo que opina la mayoría (O, más bien, lo que no es rechazado por una mayoría) es lo virtuoso, lo correcto; y lo que opina una minoría es un error y es rechazado plenamente.
¿Acaso no se equivoca la mayoría? ¿No pueden haber sido masivamente "manipulados" para creer que lo que piensan es lo correcto? ¿No puede una mente privilegiada pensar lo contrario que la mayoría y, sin embargo, estar en lo cierto?
Es más, este "conflicto" se acentúa a la hora de juzgar a esos malvados. ¿Por qué se juzga a los malvados? Por eso mismo, por el simple hecho de ser malvados. Por ser considerados sus planteamientos y sus acciones como un error por la mayoría. Pero claro, la minoría contraria también tiene la capacidad de juzgar a alguien como malvado, aunque solo sea mentalmente.

Los que juzgan a los malvados se ven con la potestad de hacerlo porque se consideran virtuosos, sus teorías y sus prácticas como las correctas; se consideran buenos.
Pero, al juzgar a un malvado ¿No pasan a ser ellos los malvados para aquellos que veían al "villano" como un héroe? Al juzgar a alguien contrario a nosotros ¿No nos convertimos exactamente en lo mismo al hacernos contrarios a otro colectivo?

En conclusión; la maldad y la bondad son conceptos completamente subjetivos que ningún ser humano tiene potestad para aplicarlos genéricamente, como si estuvieran establecidos desde el nacimiento, sino que tendrían que valorarse critica y objetivamente, obviando el apoyo de una mayoría como criterio de decisión.  

Huyendo del destino

Caerán las gotas escarlata cual pétalos de una rosa ya marchita por el paso del tiempo,
que ennegrece como si la sombra de la luz que no le toca
se estuviera colando por los resquicios de su pena.
Resquicios nacidos de la ausencia de esos pétalos que fluyen hacia el suelo,
extendiéndose caoticamente en un vano intento de olvidar su nacimiento,
de olvidar quienes son
y de donde vienen.

Y las gotas siguen cayendo y van desnudando el alma.

Una rosa que se ha clavado sus propias espinas.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Agnosticismo ambiguo

Yo soy agnóstico. Pero un tipo de agnosticismo extraño que no he conocido en nadie más.

Como todos sabemos, seamos ateos o creyentes, existen muchos sucesos y situaciones que no comprendemos y a los que no somos capaces de dar explicación (Los creyentes lo explican por medio de divinidades, pero hablo de métodos críticos y racionales). 

También ocurren cosas que no podemos controlar y, aunque puede que comprendamos, no podemos evitar, como puede ser la muerte o algunos tipos de enfermedades. 

Llegados a este punto de existencia de sucesos superiores a nuestro intelecto y nuestro potencial, hemos de asumir que hay algo superior a nosotros que no podemos conocer ni entender y que tampoco podemos controlar. A ese algo los creyentes lo llaman Dios.
Yo prefiero llamarle Muerte o Naturaleza, que son las dos únicas cosas que el ser humano no es, ni creo que sea, capaz de entender por completo y controlar.


Sin embargo, muchos diréis que eso me convierte en creyente, aunque no haya una religión establecida en torno a esa creencia.
Pero no, yo he dicho que sé de la existencia de esos fenómenos incontrolables e ininteligibles por medio de mi conocimiento y mi percepción; pero ni soy el más sabio, ni soy el más sensible, por lo que no puedo asegurar que no tengan una explicación lógica y racional.
Por lo tanto yo sé de la existencia de esos sucesos que no puedo comprender, explicar ni controlar, pero sé que es probable, e incluso así lo creo, que tienen una explicación lógica a la que el ser humano nunca va a poder llegar.


En realidad, si lo miro desde un punto de vista exterior, ajeno y crítico, podría decir que se trata de un tipo de creencia muy abstracta en un "algo" que no podemos comprender, conocer ni mucho menos controlar y que, por lo tanto, es superior a nosotros. Por lo tanto se podría pensar a su vez que se trata de un agnosticismo apático porque, ya que estoy seguro de que el ser humano nunca va a poder entender ese "algo", es indiferente para la existencia humana.

Sin embargo también podría considerarlo un agnosticismo interesado, ya que ese "algo" influye directamente en la existencia humana y, por lo tanto, tiene una gran importancia para la misma.

Por esta razón no me gusta ponerle nombre a las cosas, pero si he de ponérselo, inventaría mi propio término y concepto:

Agnosticismo ambiguo

viernes, 8 de noviembre de 2013

Memorias de un amor no correspondido II

División.
Sinceridad. Ignorancia.
Indecisión.
Hablar. Callar.
Incertidumbre.
Aceptación. Rechazo.

¿Qué hacer?
¿Abrir la boca? ¿Dejar que salga el corazón y hable por mi? ¿Quedarme al descubierto ante posibles puñaladas?
¿Callarme? ¿Reprimirme una vez más? ¿Engañarme a mi mismo pensando que no es amor?

Y los días pasan.
Y el corazón late.
Y tus oídos te susurran que sus labios han tocado otros que no son los tuyos.
Y tú sufres. Te das cuenta de que alguien se ha hecho más hueco en tu interior del que creías y querrías.
Y ves sonrisas. Sonrisas que no has provocado tú.
Y sufres. Y te alegras por su felicidad. Te castigas por tu cobardía.

Te decides. Más bien te deciden. Bendito alcohol. O quizá maldito. Tendré que consultarle a la botella.
Y hablas.
Hablas más de la cuenta.
Y ya no solo hablan tus labios.
Habla tu corazón. Habla tu cobardía. Habla tu miedo. Habla tu amor.
Amor, nadie te dio vela en este entierro. Tú deberías ser el fallecido.

Nada.
No consigues absolutamente nada.
Fingida comprensión. Fingida aceptación.
Palabras ambiguas. Pensamientos escondidos. Sentimientos encerrados.
Sus labios hablan, su corazón calla.
Tú sufres.
Pero al fin y al cabo siempre sufres. El amor, ese maldito inmortal que tan feliz parece hacerte y tantas heridas envenenadas te abre.
Quizá merezca ese sufrimiento. Por ilusionarme, por creer aún que se puede ser feliz con el amor. Por pensar que alguien de verdad puede merecer mis lágrimas y mis sonrisas.

Sufro por lo de siempre. Por ser como quiero ser pero no me atrevo.

Un lugar llamado internet

Un lugar donde el cobarde es valiente y el héroe se vuelve villano.

Un lugar donde el alegre busca tristeza y el triste busca alegría.

Un lugar donde el fracaso busca otra oportunidad y el éxito se convierte rápidamente en fracaso.

Un lugar donde encontrar todo lo que buscas y perder todo lo que has encontrado.

Un lugar donde la sinceridad pierde sentido y la mentira se vuelve un himno.

Un lugar al alcance de todos y una responsabilidad que muy pocos alcanzan.

Un lugar donde ser lo que siempre quisimos y querer lo que nunca fuimos.

Un lugar donde anhelar lo ajeno y despreciar lo propio.

En definitiva, un lugar donde la ilusión se vuelve realidad y la verdad parece una ilusión.